lunes, 5 de febrero de 2018

Empapado

Dulce lluvia atrapada,
En paredes de cristal,
De tus ojos, mil luceros,
De cafés para llevar.

Y si, ¡Reencontrados!
Se dejaban entrever,
Al fin, dos suspiros,
De medio atardecer.

Por ti, volviera a creer,
Por vivir entre tus labios,
Mojado en ti, mi lluvia,
Empapándome de tu voz.

Entre todas esas gotas,
Habidas y por haber,
Que otros ojos vivieron,
Llorando otro amanecer.

Maldita la casualidad
Que sin querer, nos unió,
O tremendo el destino,
Que jugó a nuestro favor.

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